Significa que la renta entra y tú no estás pendiente. Ni de la llave, ni del caño que gotea, ni de si el vecino se quejó.
Te lo digo derecho, porque es lo honesto: el riesgo con la gente nunca es cero. Nadie te lo puede prometer. Lo que sí se hace es evaluarlo y reducirlo, con filtro, con reglas escritas y con protocolo. La diferencia entre una renta tranquila y una pesadilla no es la suerte. Es el orden que pusiste antes de entregar la llave.
Y hay una ventaja que tienes y no estás usando: no tienes apuro. Quien necesita el dinero este mes acepta al primero que aparece. Tú puedes esperar al que acepte tus condiciones. La paciencia es tu mejor filtro.
El inquilino acepta todas las reglas, o no entra. No hay versión intermedia.